AGUA DE MAR

AGUA DE MAR


 Los seres humanos procedemos de la mar, el vientre azul ancestral donde se originaron las primeras células vivas. A lo largo del siglo pasado René Quinton, un célebre científico francés, descubre que el agua de la mar contenía todo un tesoro formado por oligoelementos y minerales, que contribuyen a favorecer y en qué medida, la salud de nuestro organismo. Este principio permitió salvar y curar a miles de personas afectadas por enfermedades diversas.

Quinton nos lleva a comprender que los organismos propios de la vida animal son verdaderos acuarios marinos en los que las células que lo constituyen continúan viviendo en las mismas condiciones que se encontraba la célula primitiva. Nos demuestra que los glóbulos blancos sobreviven en aguas de mar. La savia de la mar nos hace respirar y vivir con intensidad.

Durante la primera guerra mundial, el ejército francés empleó agua de la mar para compensar la pérdida de sangre de las heridas.

mar En el agua de la mar, están todos los sabores primarios. La mar recibe bien de los ríos, de las tormentas, de los glaciares, de la lluvia, de los lodos… todos los minerales existentes. Está en un equilibrio extraordinario.

También Quinton tenía claro que para recuperar la salud todo lo que había que hacer era reforzar el “terreno”, el medio interno de la persona, o dicho de otra manera, liberarnos de las toxinas ingeridas. Y el agua de la mar, convertida en isotónica, es una excelente opción. El propio Quinton superó la tuberculosis.

Es evidente que cuando hablamos del agua de la mar, no hablamos de agua potable, porque su salinidad cuadruplica al agua dulce. Eso la convierte en incompatible con nuestro medio interno. Pero es incompatible solo en términos absolutos, es decir, solo si pretendemos beberla como el agua dulce. La mar nos ofrece un agua de alta tensión. Y lo que tenemos que hacer es acomodar su tensión osmótica a nuestras necesidades para beneficiarnos de sus potencialidades.

Recientemente, los japoneses en sus laboratorios han descubierto y documentado exhaustivamente la presencia en el agua de la mar de 95 elementos de la Tabla Periódica. Sabiendo por tanto que en el agua de la mar están presentes todos los elementos de la tabla periódica y que por tanto nos ofrece todos los elementos que necesita la célula y sus comensales (la flora), los tejidos y los órganos para reponer los componentes desgastados y reparar las averías del sistema; sabiendo esto, parece lo más obvio que busquemos la manera de adecuar la enorme potencia salina del agua de la mar a nuestra resistencia y a nuestras necesidades.

Para ello vamos a comprobar nuestro nivel de tolerancia respecto al agua de la mar. El agua puede ser hipertónica (tal y como está en la mar) o isotónica (3/4 de agua dulce y ¼ de agua de la mar). Yo me la tomo isotónica.

Para comenzar, la proporción puede ser superior a los ¾ en el caso del agua dulce, e inferior a ¼ en el agua de la mar, y poco a poco vas ajustando a tu corporalidad. Isotonizar el agua de la mar es convertirla igual de salada que nuestras lágrimas y demás líquidos que circulan por nuestro cuerpo, obteniendo así una bebida adaptada a nuestras necesidades orgánicas.

Si ingerimos regularmente agua de la mar nos aseguramos de que nuestro sistema hormonal y humoral disponga de toda la variedad de elementos que necesitan para aprovisionarse. Para proveer a nuestras células de esas ínfimas pero necesarias cantidades de los minerales raros a los que llamamos oligoelementos, el camino corto y seguro es recurrir al agua de la mar.

COMO, CUANDO Y DURANTE CUANTO TIEMPO: El cómo, te sugiero que tomes agua de la mar isotónica. Tres partes de agua dulce y una de agua de la mar. El cuando, pues a lo largo del día, cuando te apetezca, y en la cantidad que te apetezca. Todo lo que quieras. En cuanto tiempo: lo mejor, tú mismo/a lo comprobaras, durante toda tu vida estaría bien.

Si buscas en internet puedes encontrar mucha y buena información. Entre otros buscando “aquamaris” , “prodimer y aguademar”, “Proyecto Oasis y Dispensarios marinos” (Ondimar).

OBSERVACIÓN: En cualquier caso y situación, si te sientes enfermo o enferma, como que tu organismo no marcha bien, pregúntate que le has hecho a tu cuerpo para que se enferme, o que le estás haciendo. El cuerpo no enferma, lo enfermamos. Pregúntate como estas viviendo tu vida. Para la Bioneuroemoción, en el descubrimiento del mal esta la solución. Tu inconsciente lo sabe. Háztelo mirar.

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